La
Jornada, El Correo Ilustrado.
Jueves 19 de enero de 2012.
Fernando Gómez Cruz
El término retrógrado puede aplicarse a
quien en primera instancia no cumple, en la mínima expresión, la Constitución y
se extralimita al imponer, fuera de todo razonamiento, lo contrario a lo que
señala este mandato.
El
artículo tercero constitucional es muy claro:
La educación que imparta el Estado tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano, y fomentará en él, a la vez, el amor a la Patria y la conciencia de la solidaridad internacional.
La
actual eliminación de la enseñanza de las disciplinas filosóficas rompe de tajo
con el precepto constitucional del desarrollo armónico de la principal facultad
del ser humano, el razonamiento.
Esta
eliminación es claramente anticonstitucional, toda vez que el Estado impone que
los mexicanos no sean seres pensantes sino simplemente autómatas, y a la vez
quebranta artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que
dice:
La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales.
La
fracción segunda del artículo tercero hace referencia a los criterios
educativos:
Luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los perjuicios.
Qué
lamentable que quienes nos gobiernan no se den cuenta de que proponen la
ignorancia filosófica. Es más lamentable vivir bajo un Estado retrógrado y
absolutista. Sólo les falta mandar quemar todo vestigio literario-filosófico,
como en las dictaduras de Argentina y Chile.
Parodio
a Shakespeare en el discurso de Marco Antonio:
¡Oh raciocinio! Has ido a buscar asilo en los irracionales, pues los gobernantes y la SEP han perdido la razón.
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